Mi viaje a costa rica: Reflexiones de la tierra 'Pura Vida'

Resumo mi última aventura por el mundo con esta reflexión del viaje a Costa Rica que hice a finales de junio

Ya estoy de vuelta de mi viaje a Costa Rica. Una semana accidentada en la tierra de la Pura Vida, y que me han dejado con un sabor agridulce del país.

Iremos por partes: primero lo positivo

Creo que Costa Rica tiene una de las gentes más amables que he conocido en mi vida. Siempre tienen una sonrisa en la cara y siempre están dispuestos a ayudarte en lo que haga falta. En pocos sitios he visto a gente autóctona tan abierta y agradable. Así que, gracias ticos por hacerme que me lleve este recuerdo vuestro.
Y, por las mismas líneas, creo que lo que más disfruté de este viaje fue también la compañía. La nueva y la que ya conozco de hace muchos años. Hizo que mi viaje fuera ameno y disfrutase de los sitios que visité mucho más.
Es un país muy tranquilo al que puede viajar una mujer sola tranquilamente. Salvo San José, su capital, y la zona caribeña de Limón, es un lugar que se puede recorrer con total seguridad.
Aunque pasé gran parte de mi tiempo de La Fortuna, me dio mucha tranquilidad saber que podía caminar por el centro del pueblo, a cualquier hora del día, sin tener que preocuparme. Esto no es algo tan habitual en muchos países de Latinoamérica.

rio fortuna costa rica
El Río Fortuna, en Costa Rica

Lo no tan positivo…

Hay algo de Costa Rica que me dejó un sabor agridulce. Entiendo que es uno de los países latinoamericanos más seguros y que, por eso, tiene una afluencia de visitas de los estadounidenses brutal. La mayoría del turismo que visita el país procede de los EE.UU. Yo soy el mejor ejemplo de ello.
Creo que esto ha influido mucho en cómo es el país y cómo les ha afectado en su día a día. Como ejemplo, a pesar de que el colón es su moneda oficial, puedes pagar en dólares americanos en cualquier sitio. Y, además, ellos lo prefieren porque salen ganando al cambio.
Sus precios se han elevado hasta alcanzar lo que pagamos aquí, en EE.UU., por un plato. Llegué a pagar $18 dólares por un casado, que no es otra cosa que arroz, alubias (frijoles), plátano frito, carne y verdura. Exagerado, ¿no?
Del mismo modo, creo que lo tienen todo preparado para satisfacer al público americano obviando que también hay personas que visitan el país desde otras partes del mundo. Y creo, que con ello, pierden un poco esa identidad que los hace tan únicos.

Mi estancia en El Arenal


Tal y como he mencionado, pasé gran parte de mi estancia costarricense en el Arenal, más concretamente en un pueblito que se llama La Fortuna.
Como sólo iba a estar en el país una semana y sabía que los caminos no son los mejores en el país tico, pensé que sería mejor estar anclada en un único lugar y explorar toda esa zona.  Aparte que iba a tener a gente conocida allí y pensé que éste podría ser un buen punto de encuentro.
Disfruté mucho de los ratos que pasamos juntos, a pesar del mal tiempo que tuvimos durante toda la estancia. Poder desconectar y no estar pendiente del teléfono durante 72 horas fue sensacional. En parte tuvo que ver con la mala conexión de wifi que tenía en el país, pero también un acto voluntario de que no querer estar pegada a las redes sociales.
Aprovechamos los ratos en los que dejaba de llover para ir a las aguas termales, hacer escalada, kayak y hiking.
Vaya, que no paré en los días que estuve allí. Algo muy habitual en mí. No sé ir de vacaciones para descansar…
El tiempo no acompañó por lo general y sólo hubo un día en el que vi al sol asomarse (sólo por 20 minutos). Pero ese día lo aproveché haciendo un trekking de 8 horas entre el volcán Arenal y el cerro Chato. Fue la mejor experiencia con la natualeza que tuve en este viaje.
Uno de los días tenía pensado ir a visitar el río Celeste, un lugar emblemático que, como indica el nombre, se trata de una catarata, río y lago de color turquesa. Desafortunadamente, no pudimos verlo debido al temporal que tuvimos aquel día. Y lo peor del viaje llegó justo cuando volvíamos de nuestro recorrido cancelado por Río Celeste, cuando a una persona se le cayó mi mochila… y, con ello, estropeó mi cámara de fotos.

catarata la paz san jose
Catarata de La Paz en San José.

Yo sé que para una persona que no vive la fotografía con mi misma pasión, pues esto no signifique mucho. Pero sentí que la cámara de fotos se rompía en mi corazón.
En fin… la nota alegre tras este día fue que, de regreso a San José, fui en el autobús con un chico muy agradable de Atlanta. Fuimos hablando las tres horas y media que dura el trayecto y lo hizo muy ameno.
Me gustó conectar con alguien que vive los viajes como yo. Hablamos de distintos países, de experiencias y de otras muchas cosas. Me dio mucha envidia cuando me dijo que estaba a punto de embarcarse en un viaje alrededor del mundo durante un año.
Así que terminé mi viaje a Costa Rica con buen sabor. Eso sí, ya me han dicho cuánto me va a salir la gracia de reparar mi cámara… Y casi mejor no mirar la factura…
Pronto os hablaré más de El Arenal y las cosas que podéis hacer en este lugar de Costa Rica.